SIEMBRA Y COSECHA
Reflexionaba días atrás sobre un texto que está en el Nuevo Testamento, precisamente en la Carta a los Gálatas, escrita por el apóstol Pablo: “Cada uno cosecha lo que siembra” (Gál. 6.7b). El autor no hace más que reflejar la realidad de una ley biológica, cuyo parangón espiritual es inquietantemente preciso. De esta manera se desprenden algunas enseñanzas que podemos aplicar a nuestra vida cotidiana. Entre ellas, las siguientes: 1.- Uno siembra cuando desea cosechar : Nada más simple pero también muchas veces por ello ignorado. Quien desea alcanzar un objetivo primero debe desearlo. O dicho de otra manera: el anhelo debe preceder a la acción, de manera que el enfoque de las fuerzas esté movilizado en forma permanente hacia la siembra correcta. 2.- Uno cosecha lo que siembra : No puedo pretender recoger tomates si siembro frambuesas. No puedo pretender recoger amor si siembro egoísmo, o querer alcanzar el éxito en la actividad que realizo si no me esmero por buscar – por ej...