EL CAMINO DE LA LEALTAD Hebreos 13:8-16
La
iglesia necesita siempre estudiar las vidas y enseñanzas de los líderes del
pasado para poderlos seguir todavía
Con este texto se inicia un nuevo tema
siempre con relación a la vida de santidad y la vida práctica.
1.- JESÚS ES LA FUENTE Y
EL CENTRO (Hebreos 13:8-9)
La fe que seguimos no debe, ni
por ningún momento o en ninguna medida, apartarse de Jesús, ni a ninguna otra
cosa. La verdadera santidad es Cristo
céntrico.
El
problema con la práctica de la santidad, no ha sido por lo que la Biblia nos
enseña, sino porque algunos hermanos han seguido las ideas de lo que algunos
entienden por santidad. Por eso nos advierte: No os dejéis llevar de doctrinas
diversas y extrañas. Es mejor afirmar el corazón con la gracia, no con
alimentos que nunca aprovecharon los que se han ocupado de ellos. Los hermanos
cristianos hebreos todavía tenían la idea de hacerse moral y espiritualmente
fuertes con el cumplimiento de dietas alimenticias.
Los
cristianos inmaduros y no santificados, especialmente los jóvenes son
fácilmente impresionados por lo nuevo.
En
los conceptos de santidad, ha habido confusión entre las palabras ética y moral.
a.
Santidad. Es
amor puro que expulsa al pecado y gobierna el corazón y la vida. (1) Santidad es parecerse a Cristo. (2) Santidad es la presencia de Dios en el
creyente. Es un estilo de vida
permanente que agrada a Dios.
b.
Ética. Del
griego “ethos”, que significa
costumbres o prácticas que son aprobadas por una cultura. Tiene que ver con las normas bajo las cuales
el hombre y la sociedad viven (Giles).
c.
Moral. Del
latín “mos” que significa
costumbre. Es una conducta que procede
de la libre decisión del hombre (Diccionario de Moral Cristiano).
d.
Iglesia. Es el
cuerpo de Cristo llamado a vivir en santidad.
2. JESÚS ES EL CENTRO DEL ALTAR (Hebreos 13:10-14)
Lo que está mostrando la epístola es que la muerte de Jesús responde a
la ofrenda por el pecado en todos los puntos importantes.
Los versículos 11 y 12 establecen exactamente la diferencia entre los cuerpos de aquellos animales cuya sangre, a causa del pecado es introducido en el santuario por el sumo sacerdote, y son quemados fuera del campamento.
Los versículos 11 y 12 establecen exactamente la diferencia entre los cuerpos de aquellos animales cuya sangre, a causa del pecado es introducido en el santuario por el sumo sacerdote, y son quemados fuera del campamento.
También Jesús, para santificar al pueblo
mediante su propia sangre, padeció fuera del la puerta (vss. 11, 12). Padeció hasta la muerte, yendo
voluntariamente hasta el Gólgota, no sólo porque fue rechazado en Jerusalén,
sino porque Jesús mismo y el Padre deseaban que Él fuera un sacrificio perfecto
por el pecado.
Si
nosotros queremos romper con el pecado mediante la santificación, tenemos que
separarnos con Él, salir a Él fuera del campamento, llevando su vituperio (vs. 13). No se puede obtener la santificación en la
Jerusalén de sistemas religiosos obsoletos. La fuente de la santidad es la cruz
de Cristo. No buscamos una ciudad
permanente aquí en la tierra, buscamos la ciudad celestial eterna (vs. 14).
3. LOS SACRIFICIOS DEL NUEVO ALTAR (Hebreos 13:15-16)
A.- El sacrificio
de alabanza. En el sistema anterior eran obligatorios los
sacrificios de animales, sin los cuales no se podía estar bien con Dios. Ahora no es obligatorio, sino como una
expresión de gratitud, de amor y de devoción.
Así como una esposa amorosa quiere oír de su esposo que la ama, así Dios
desea oír de sus hijos.
La alabanza es el fruto adecuado,
el producto natural y apropiado de labios que confiesan que Jesús es el Señor
de nuestra vida.
Esta es la razón para las reuniones
públicas de testimonio
B. El sacrificio de
buenas obras. Lo
espiritual debe ser autenticado por lo social.
La piedad y la caridad deben ir de la mano (Santiago 1:27).
Dios se
agrada de los sacrificios de hacer el bien y de la ayuda mutua.
“Ayuda mutua” es traducción de la
palabra “Koinonias” que significa comunión.
La
continua preocupación por los hermanos que necesitan de ayuda, ya sea monetaria, de comida, vestido, salud o cualquier otra necesidad, es también parte de nuestra lealtad a Jesús.
Reconozcamos nuestros descuidos como
personas y como iglesia de que no estamos cumpliendo con este sacrificio de las
buenas obras. El consejo es que no olvidemos porque este sacrificio agrada a
Dios.
Ps. César Reaño Wong

Comentarios