Dios te bendiga
Dios nos da apertura de cárcel, pero si nosotros no queremos salir de la cárcel, seguimos viviendo como presos aun siendo libres.
El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; (Isaias 61:1)
Una vez que una persona reconoce a Cristo como su único Salvador personal, el Señor hace que las rejas de la prisión donde ha vivido por causa del pecado sea abierta.
Pero es la persona en su libre albedrío la que decide si sale de esa cárcel. Ademas, esta de nosotros si nos quedamos en la libertad que Cristo nos ha concedido o si regresamos a la vida de antes.
Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. (Gálatas 5:1)
La Biblia nos dice que no estemos otra vez sujetos al yugo de la esclavitud, dejándonos saber que ya no estamos sujetos, como una vez, así que este versículo le habla al que esta salvo, al cristiano, al creyente. Y le dice al creyente que puede volver a estar sujeto al yugo de esclavitud, indicando que la salvación si se puede perder, pues si vuelves a estar sujeto quiere decir que ya no eres libre, tan sencillo como eso.
Si la salvación
no se pudiera perder, entonces no habría en la Biblia tanta amonestaciones para
evitar volver a una vida como la de antes. Si la salvación no se pudiera
perder, entonces todo el que un día conoció a Cristo podría vivir en una vida
de pecado, lejos de Dios, y al final de todos modos se salvaría. Pero la Biblia
es bien clara que solo el que persevere hasta el final, ese será salvo.
Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.(1 Juan 3:6-9)
Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. (Mateo 24:13) No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.(1 Juan 3:6-9)
Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. (Mateo 24:13) No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
(Mateo 7:21-23)
Muchos que hoy día le llaman pastores, profetas, apóstoles, sacerdotes, y que se llenan la boca para predicar, reprender, no entraran en el reino de Dios., porque en sus corazones lo que hay es amor por si mismos, por sus propios intereses, y están llenos de maldad.
Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. ( 2 Timoteo 2:11-12)
Si una persona voluntariamente niega a Cristo, el también nos negará a nosotros. Es nuestra decisión si lo negamos o no.
Nunca nos avergoncemos de Cristo. Mejor es estar fuera de cualquier grupo de personas, así sea la misma familia, que estar fuera del reino de Dios.
Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (Hechos 16:31)
Por mucho que yo le predique a una persona, si esa persona no recibe a Cristo como su Salvador, esa persona muere sin Salvación. Y horrenda cosa es morir sin Cristo.
Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (Hechos 16:31)
Por mucho que yo le predique a una persona, si esa persona no recibe a Cristo como su Salvador, esa persona muere sin Salvación. Y horrenda cosa es morir sin Cristo.
Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.
Muchos que hoy día le llaman pastores, profetas, apóstoles, sacerdotes, y que se llenan la boca para predicar, reprender, no entraran en el reino de Dios., porque en sus corazones lo que hay es amor por si mismos, por sus propios intereses, y están llenos de maldad.
Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. ( 2 Timoteo 2:11-12)
Si una persona voluntariamente niega a Cristo, el también nos negará a nosotros. Es nuestra decisión si lo negamos o no.
Nunca nos avergoncemos de Cristo. Mejor es estar fuera de cualquier grupo de personas, así sea la misma familia, que estar fuera del reino de Dios.
Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (Hechos 16:31)
Por mucho que yo le predique a una persona, si esa persona no recibe a Cristo como su Salvador, esa persona muere sin Salvación. Y horrenda cosa es morir sin Cristo.
Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (Hechos 16:31)
Por mucho que yo le predique a una persona, si esa persona no recibe a Cristo como su Salvador, esa persona muere sin Salvación. Y horrenda cosa es morir sin Cristo.
Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.
(1 Juan 2:24)
La Biblia insiste mucho en que una vez que tenemos a Cristo tenemos que permanecer en él para no perder la salvación. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. (Juan 15:5-6)
Solo el que esta salvo (adentro) puede ser echado afuera.
Todo esto nos enseña que nosotros tenemos una relación con Dios. Y es una relación de dos vías. Dios nos ama, y nos hizo sus amigos, no ya sus siervos. No somos maquinas, robots, pre-programados para ser actores de un guion que Dios escribió.
El destino no esta escrito sino que cada día con cada una de nuestras acciones y decisiones, nosotros vamos decidiendo nuestro propio futuro.
La decisión que tu tomes hoy traerá un resultado para tu mañana, puede ser bueno o malo de acuerdo a tu decisión presente. Por eso la Biblia enseña que el hombre cosechara lo que siembre.
No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. (Gálatas 6:7)
Nuestra confianza de nuestra salvación reposa en que dependemos de Cristo para todo en nuestras vidas, eso quiere decir que estamos en él. Y cuidamos nuestra vida buscando agradarlo y obedecerlo, o sea, sometidos a él. Él no solo es nuestro Salvador sino también nuestro Señor.
No se trata de que pensemos que de cualquier cosa perderemos nuestra salvación, pues el Espíritu Santo que vive en nosotros continuamente nos redarguye de pecado y lo hace para ayudarnos a mantenernos en Cristo Jesús. (Leer 8:46-59)
Mateo 12:44 nos enseña como una casa que este limpia y adornada (Solo una casa lavada por la sangre del Cordero de Dios pues estar limpia) puede llegar a quedar vacía.
Mateo 12:43-45
43 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.
44 Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.
45 Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.
Cuando esa casa queda vacía, fue ahí cuando el Espíritu Santo se fue.
Vivamos con respeto a Dios, cuidando nuestra salvación. Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, (Filipenses 2:12)
La Biblia insiste mucho en que una vez que tenemos a Cristo tenemos que permanecer en él para no perder la salvación. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. (Juan 15:5-6)
Solo el que esta salvo (adentro) puede ser echado afuera.
Todo esto nos enseña que nosotros tenemos una relación con Dios. Y es una relación de dos vías. Dios nos ama, y nos hizo sus amigos, no ya sus siervos. No somos maquinas, robots, pre-programados para ser actores de un guion que Dios escribió.
El destino no esta escrito sino que cada día con cada una de nuestras acciones y decisiones, nosotros vamos decidiendo nuestro propio futuro.
La decisión que tu tomes hoy traerá un resultado para tu mañana, puede ser bueno o malo de acuerdo a tu decisión presente. Por eso la Biblia enseña que el hombre cosechara lo que siembre.
No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. (Gálatas 6:7)
Nuestra confianza de nuestra salvación reposa en que dependemos de Cristo para todo en nuestras vidas, eso quiere decir que estamos en él. Y cuidamos nuestra vida buscando agradarlo y obedecerlo, o sea, sometidos a él. Él no solo es nuestro Salvador sino también nuestro Señor.
No se trata de que pensemos que de cualquier cosa perderemos nuestra salvación, pues el Espíritu Santo que vive en nosotros continuamente nos redarguye de pecado y lo hace para ayudarnos a mantenernos en Cristo Jesús. (Leer 8:46-59)
Mateo 12:44 nos enseña como una casa que este limpia y adornada (Solo una casa lavada por la sangre del Cordero de Dios pues estar limpia) puede llegar a quedar vacía.
Mateo 12:43-45
43 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.
44 Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.
45 Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.
Cuando esa casa queda vacía, fue ahí cuando el Espíritu Santo se fue.
Vivamos con respeto a Dios, cuidando nuestra salvación. Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, (Filipenses 2:12)
Comentarios